En 2024, casi uno de cada cuatro contratos firmados en España (el 24,19%) correspondió a personas extranjeras, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), lo que refleja el peso creciente de la diversidad cultural en el funcionamiento del mercado laboral.
Actualmente, más de 6,5 millones de personas extranjeras residen en España, lo que representa el 13,37% de la población total. Además, presentan una tasa de actividad superior a la media nacional: el 68,54% trabaja o busca empleo activamente, frente al 58,49% del conjunto de la población, y ya suponen más del 15% de las personas ocupadas en el país.
Este contexto responde a una tendencia demográfica sostenida. Solo en 2024, España registró un saldo migratorio positivo de 626.268 personas, lo que confirma el crecimiento continuo de una sociedad cada vez más diversa y con impacto directo en el empleo.
Por sectores, el ámbito servicios concentra el 73,28% de las afiliaciones de personas extranjeras, seguido de la construcción (9,62%) y la agricultura (9,38%), según el Informe del mercado de trabajo de los extranjeros del SEPE. Pese a su creciente peso en la actividad económica, persiste una brecha en el acceso al empleo: la tasa de paro de la población extranjera se sitúa en el 15,79%, frente al 10,61% de la media nacional.
Más allá de las cifras, esta realidad plantea nuevos retos en el día a día de las personas en búsqueda de empleo, como la adaptación a códigos culturales distintos, la comprensión del lenguaje profesional o la preparación de entrevistas en un contexto diferente al del país de origen.
En este sentido, con motivo del Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, que se celebra cada 21 de mayo, entidades sociales y programas de empleo están impulsando iniciativas orientadas a transformar esta diversidad en una oportunidad real de inclusión laboral.
Es el caso del programa Horizonte Laboral de YMCA, que acompaña a personas migrantes en sus procesos de mejora de la empleabilidad y acceso al empleo. En una de las actividades organizadas estos días, un grupo de participantes trabajó cómo las diferencias lingüísticas y culturales pueden influir en una entrevista de trabajo y generar malentendidos que afectan a las oportunidades laborales.
"No me había dado cuenta de lo importante que es adaptar algunas palabras en una entrevista. En mi país usamos términos diferentes y eso puede generar confusión, por ejemplo, decimos ‘cloro’, pero aquí es ‘lejía’. Son pequeños detalles que pueden marcar la diferencia en una entrevista para un puesto de limpieza".
Testimonio de una participante del programa procedente de Ecuador
A partir de estas experiencias, las personas participantes identifican estrategias para mejorar su desempeño en procesos de selección, como adaptar el lenguaje al contexto profesional, explicar con claridad la experiencia previa adquirida en otros países o comprender mejor los códigos habituales de una entrevista en España.
“Muchas veces las competencias están ahí, pero la dificultad aparece en cómo comunicarlas”.
Testimonio del equipo técnico del programa
Estas iniciativas ponen de relieve que, en un mercado laboral cada vez más diverso, el acceso al empleo no depende únicamente de las competencias profesionales, sino también de la capacidad de adaptarlas al contexto cultural y comunicativo. En este escenario, la orientación laboral evoluciona hacia enfoques más interculturales, en los que el lenguaje, la comunicación y la comprensión de los códigos culturales se consolidan como herramientas clave para mejorar la empleabilidad y favorecer la inclusión sociolaboral.
El programa “Horizonte Laboral, itinerarios personalizados de inserción” está financiado por la Secretaría de Estado de Derechos Sociales del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y se desarrolla en Barcelona, Huesca, Logroño, Málaga, Salamanca y Valencia.
Más información del programa: https://www.ymca.es/programas/programas-de-empleo/horizonte-laboral/